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Los nuevos derechos digitales en materia de protección de datos (inglés)

Es imposible negar que este es el año de la protección de datos personales: el 25 de mayo entró en vigor el Reglamento (UE) 2016/679 del Parlamento Europeo y el Consejo, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de sus datos personales y a la libre circulación de estos datos; además, la aprobación de la nueva Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales supone la adaptación y el desarrollo complementario del mismo.

Esta ley no solo eso, pues, ha introducido un título muy novedoso, el Título X: Garantía de los derechos digitales.

El artículo 18 de la Constitución Española ya avanzaba la necesidad de limitar el uso de la informática para garantizar el derecho al honor, la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos. No obstante, la globalización y la continua evolución tecnológica ha puesto de manifiesto la necesidad específica de regular los derechos de los ciudadanos dentro de la era digital.

Dentro del Título X, podemos hacer una clara división entre los diferentes derechos establecidos:

En primer lugar, los derechos digitales generales como tal comprenden el derecho a la neutralidad y el derecho de acceso universal a Internet, el derecho a la educación digital, el derecho de rectificación de la información que se publique en Internet, así como el derecho a la actualización de la información en los medios de comunicación digitales y el derecho al olvido, con especial referencia a la búsquedas de Internet y en servicios de redes sociales y servicios equivalentes.

La referencia concreta del derecho al olvido, tanto en las búsquedas de Internet como en las redes sociales y servicios equivalentes, regulado en el artículo 93 y 94 de esta ley, persigue garantizar, además de la corrección de aquellos datos publicados que pudieran ser considerados inadecuados, inexactos o desactualizados, el uso responsable de la información asegurando la prevalencia de los derechos de las personas físicas.

En el supuesto de los motores de búsqueda, a petición de los afectados, estos deberán suprimir la información deseada de sus listas de resultados, con independencia del mantenimiento de la misma en el sitio web ubicado, mientras que en el caso de las redes sociales, cualquier persona tiene el derecho a solicitar la supresión de los datos personales publicados que hubieran sido facilitados por el propio solicitante o por terceros, sin perjuicio de los datos aportados por terceros que hubieran sido facilitados en el contexto doméstico o personal.

En segundo lugar, los derechos digitales que afectan especialmente en el ámbito laboral, por su mención expresa en el título del artículo, son el derecho a la intimidad y uso de dispositivos digitales, el derecho a la desconexión digital, el derecho a la intimidad frente al uso de dispositivos de videovigilancia y de grabación de sonidos y el derecho a la intimidad ante la utilización de sistemas de geolocalización.

El artículo 87 establece el derecho a la intimidad de los trabajadores en el uso de los dispositivos digitales puestos a disposición por su empleador, permitiendo a este únicamente el acceso a su contenido a efectos de control del cumplimiento de sus obligaciones laborales. Para determinar el ámbito de control, los empleadores deberán establecer criterios de utilización de los dispositivos delimitando los usos privados así como los periodos de  utilización los mismos.

El derecho a la desconexión digital (art. 88) implica el respeto del tiempo de descanso, permiso y vacaciones de los trabajadores, así como de su intimidad personal y familiar fuera del tiempo de trabajo legal. El empleador deberá elaborar  una política interna dirigida al establecimiento de las diferentes modalidades de ejercicio del derecho, así como acciones de formación y sensibilización del personal para un uso razonable de las herramientas tecnológicas que evite el riesgo de fatiga informática.

Si bien este artículo se presenta como una novedad dentro del ámbito laboral, no se concretan las modalidades de este ejercicio. El panorama ante el que nos encontramos es  desconcertante, pues, la introducción de este derecho, anteriormente inexistente, dentro de una relación laboral se ejerce teniendo en cuenta la naturaleza de la misma, pero sin encontrar referencias legales que faciliten su aplicación o la definición de las diferentes modalidades. Por lo tanto, es competencia de cada empleador la regulación del derecho a la desconexión digital de cada trabajador.

La introducción de estos derechos es toda una novedad, sin embargo, resulta destacable que la Agencia Estatal de Protección de Datos no será competente para supervisar la aplicación de algunos de los derechos digitales, entre ellos, el derecho a la intimidad en el uso de los dispositivos digitales y el derecho a la desconexión digital. Deberemos esperar el desarrollo legislativo y jurisprudencial en esta materia para determinar si es necesaria o no la creación de una figura o autoridad que asuma tales competencias.

Autor


Lucía Cabrero

Lucía Cabrero

Área de Derecho de los Negocios DANIEL PASTOR ASOCIADOS