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El servido enfrentamiento entre los propietarios de viviendas turísticas ínsitas en edificaciones en régimen de propiedad horizontal y las comunidades de propietarios está viviendo un momento álgido, alimentado con la lamentable realidad de ciudades literalmente entregadas al servicio al turista, sin medida ni control que aseguren un turismo sensato y de calidad, y los propietarios de inmuebles, que tienen que soportar la carga implícita en su día a día de buen número de desconocidos usuarios de las zonas comunes, no siempre cuidadosos ni con los elementos comunes ni con las más elementales normas de convivencia.

Se trata, ni más ni menos, de la pugna entre por un lado el derecho a la propiedad privada del propietario de la vivienda turística, cumplidor además de los requisitos legales para la explotación del inmueble, que protege el art. 33 de la Constitución y que se concibe ampliamente, sin más limitaciones que las establecidas de forma expresa, legal o convencionalmente, y por otro el derecho de los comuneros a no verse privados o dificultados en el normal y adecuado uso y disfrute del inmueble y de sus espacios comunes.

El Tribunal Constitucional (SSTC de 21 de octubre de 1993 y 8 de marzo de 1999) estimó que en el régimen de propiedad horizontal la necesidad de compaginar los derechos e intereses concurrentes de una pluralidad de propietarios y ocupantes de los pisos justificaba la fijación, legal o estatutaria, de específicas restricciones o límites a los derechos de uso y disfrute de los inmuebles por parte de sus respectivos titulares, sin que ello pudiese afectar al art. 33 CE. El problema se suscita en los supuestos, más numerosos, en que el título constitutivo o los estatutos de la comunidad no contienen previsión expresa, ni prohibitiva ni limitativa, de este tipo de uso.

En estos casos, habiendo obtenido el propietario la autorización administrativa conforme a la normativa específica que establece la Comunidad Autónoma de que se trate (en Andalucía el Decreto 28/2016, de 2 de febrero, de las viviendas con fines turísticos) difícilmente puede ser impedido tal uso.
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